Todo comenzó en 1968, cuando Juan Godoy, pampino de corazón, instaló un pequeño stand en la Ex Oficina Salitrera Victoria. Lo llamó El Rotito, en honor al DÃa del Roto Chileno, celebrado cada 20 de enero, como un homenaje al espÃritu resiliente y trabajador del pueblo chileno. Con esfuerzo, calidez y trabajo constante, este espacio se transformó en una parada obligada para camioneros, trabajadores y visitantes que recorrÃan la pampa.
Con el correr de los años, su hijo Jaime Godoy abrazó este legado con la misma pasión y entrega, manteniendo viva la esencia de un «stand que nunca duerme». Incluso tras el cierre de la salitrera, cuando también se suspendió el suministro de agua y electricidad, decidió quedarse, movido por el amor profundo a su tierra y negándose a dejar atrás sus raÃces.
Gracias a su compromiso, logró mantener el lugar en funcionamiento con la ayuda de velas, chonchones, lámparas a parafina y, más adelante, un pequeño grupo electrógeno. El agua la traÃa en una camioneta Honda Acty, haciendo viajes hasta la Colonia de Pintados, ubicada a unos 20 km de distancia, para cargar tambores. Con el tiempo, se logró contar con una camioneta con capacidad para 2.000 litros y, posteriormente, con un camión que permitÃa transportar hasta 6.000 litros de agua.
A pesar de las dificultades, atendió dÃa y noche, entre el aroma del café recién servido y el sabor auténtico de sus sándwiches, El Rotito se convirtió en un sÃmbolo de resiliencia y un refugio cálido en medio del desierto, un lugar donde el cansancio encontraba alivio y la soledad del camino se transformaba en encuentro.
Años más tarde, en 1996, y ante la creciente necesidad de los visitantes, se abrió oficialmente el Restaurant El Rotito. Desde entonces, este lugar no sólo ofrece alimentación y descanso, sino que se ha convertido en un sÃmbolo de tradición, encuentro y resistencia en medio del desierto.
En los años posteriores, el suministro de agua comenzó a realizarse mediante camiones aljibe. Para el año 2002, y tras constantes gestiones y reuniones con las instituciones involucradas, la electricidad llegó nuevamente a la Ex Oficina Salitrera Victoria, a través de la empresa Eliqsa, hoy conocida como CGE.
Nuestra historia es también la historia de una comunidad. Es la memoria viva de una familia que ha habitado esta tierra por más de 70 años, entregando cada dÃa identidad pampina a quienes cruzan nuestras puertas.
Reconocimientos que cuentan Nuestra Historia
Programa Venga Conmigo, año 1996. Visita del animador José Alfredo Fuentes, quien junto a su equipo de producción llegó hasta la Ex Oficina Salitrera Victoria para realizar un reportaje especial sobre el Stand y Restaurant, reconocido como un sÃmbolo vivo de la memoria pampina. En esa ocasión, se compartió con orgullo la historia de la salitrera y el legado que representa este espacio para quienes transitan por la pampa.
Documental «Los fantasmas de Victoria» por productora extranjera, año 1998. Un chileno residente en Bélgica, profundamente conmovido por la historia de la Ex Oficina Salitrera Victoria, viajó hasta este rincón del desierto para realizar un emotivo reportaje en honor a quienes han habitado este lugar por tantos años. A través de su lente, rindió homenaje a la vida pampina, relatada en primera persona por Jaime Godoy y su familia. El documental logró capturar con sensibilidad los relatos, la resistencia y el amor por una tierra que, pese al paso del tiempo, sigue viva en la memoria y en el corazón de sus habitantes.
El documental fue registrado en formato VHS, conservando en cinta magnética aquellos valiosos testimonios y escenas que hoy forman parte de la memoria visual de la pampa.
Reconocimiento como Ciudadano Destacado, año 2023. En el marco de su 52° aniversario, la Ilustre Municipalidad de Pozo Almonte se otorgó un reconocimiento especial a Jaime Godoy, propietario de el Stand y Restaurant El Rotito, por su gran labor, apoyo y contribución a la comuna de Pozo Almonte. Este homenaje valora su incansable dedicación a la Ex Oficina Salitrera Victoria, y a su rol como portador de la memoria pampina, manteniendo vivo un legado que pertenece a todos.
